Comunicado desde Clairvaux

Centre Penitentiaire de Clairvaux. Julio 2011
Saludos,

Antes de empezar quería rendir homenaje a Catherine Charles, desaparecida en marzo pasado después de toda una vida de lucha al lado de los detenidos, un ejemplo de solidaridad, de combatividad. En una palabra, una GUERRERA, que descanse en paz y que la tierra le sea ligera.

Les cuento mi historia creo que vale la pena. Me encuentro de la central después de haber pasado veinte años en las cárceles españolas. Tengo olvidado un poco el francés y todavía no recupero todas mis marcas.

Entré en la cárcel el 14 de octubre de 1983 en Toulouse por una serie de robos: tres sucursales bancarias y una joyería, robos de otra época, sin violencia y un poco miserable. Tenía 20 años y pensaba que nada ni nadie podía detenerme. Ya había entrado en 1981 y para escapar de la justicia había fingido la locura para obtener el artículo 64. Conocía la cárcel y el régimen de aislamiento (QI, quartier d'isolement), a pesar de mi corta edad, la experiencia no fue totalmente nueva para mi. Conocía ya, la violencia del encierro bajo todos sus aspectos. Había tenido que vérmelas con el profesor Michel Bénézéch, una eminencia conocida internacionalmente en el mundo de la psiquiatría criminal, autor de aproximadamente 500 publicaciones científicas y fue condecorado en 1999 con la medalla de la penitenciaria y con palmas académicas en 2000. Después de casi 25 años como director de los servicios médicos y psicológicos de las cárceles y profesor de conferencia en la escuela de la magistratura, me alegro que no esté más en actividad. La primera vez que tuve que vérmelas con él, no hubo problemas. simplemente me envió a Boisonnet. Todavía no llamaban los lugares como Boisonnet UMD (unité pour malade difficile/unidad para enfermos difíciles) pero eran lugares infernales donde reinaba la impunidad más fácilmente que detrás de los muros de las cárceles clásicas. Se sorprendió al verme salir tan rápido y al verme otra vez, menos de un año después, de nuevo en la cárcel. Lo reencontré en la cárcel de Gradignan y por poco me costó la vida.
Me encontraba en la cárcel por segunda vez y lo iba a pagar caro. Me lo insinuó la jueza cuando firmé mi detención. Sin embargo nunca hubiera imaginado que me encerrarían en el olvido durante veintiocho años. No aceptaba la cárcel y como en seguida quise fugarme me clasificaron DPS (detenido particularmente vigilado; en francés: surveillé). Si bien me acuerdo en esta época había como 500 DPS ministeriales. De ellos, 300 lo eran por su militancia política en organizaciones armadas de izquierda o nacionalista, y los 200 restantes eran detenidos, que generalmente no aceptaban la cárcel y difundían valores como la solidaridad y una ética particular que hacían de ellos individuos peligrosos para el orden establecido. Me condenó el tribunal de la Haute-Vienne el 18 de diciembre de 1986 a 18 años de prisión. El fiscal pedía 10 años,  me dieron casi el doble. Tras varias tentativas, me fugué por primera vez de la Cárcel de Lannemezan el 10 de diciembre de 1989. Duró poco pero fue algo memorable y nunca hablaron de esto. Supongo que no les gustó el hecho de que 9 detenidos se fugaran con explosivos de una central, entonces presentada como lo mejor a nivel de seguridad. Fue humillante para la penitenciaria, y todavía más porque hubo filtraciones, los maderos avisaron a la administración que uno de mis colegas preparaba una fuga. No se lo creyeron, sin embargo se inventaron una historia para trasladarme a otra cárcel. Dos meses más tarde el Ministerio encontró la decisión precipitada, y me trasladaron de nuevo a Lannemezan. Durante mi ausencia, los colegas habían entrado los detonadores que nos faltaban y solo quedaba elegir la fecha.
Por la suspicacia de evasión, el director me cambió de bloque. Pedí una entrevista con él; se negó a reintegrarme en el bloque A donde estaban mis compis. Argumentó la negativa explicándome que los servicios de policía le habían informado que me encontraba en el centro de una preparación de fuga en el bloque A. Le expliqué que todo esto era absurdo porque si tenían razón los servicios de policía, cambiarme de bloque no pararía nada y maniobré de tal forma que creo que al final le convencí de que ninguna evasión se estaba preparando. Al día siguiente, 9 detenidos se fugaban, 4 días después de mi primera fuga de Lannemezan, me detenían en un piso franco en Pau. Después de haber pasado por el QI (régimen de aislamiento) de Tarbes, me trasladaron de vuelta en Lannemezan. Luego de algún tiempo en el QI, pedía una audiencia para ver el director y exigir mi traslado a otra cárcel amenazando con destruir a algún carcelero si no obtenía lo que quería. Mi exigencia era fingida. Había encontrado la forma para fugarme otra vez. Estaba con un colega con quien ya me había fugado. La idea era factible. Sólo nos hacía falta un poco de plástico y una llave para desmontar la cama.
Para esto hacía falta que por lo menos uno de los dos saliera del aislamiento. finalmente pude convencer al director que iba a forzar mi traslado sin usar la violencia. Al salir de su despacho le pregunté para que me pusiera una o dos semanas en detención para decir adiós a los amigos. Aceptó! Cuando llegué en detención, el contexto había cambiado y cabía la posibilidad de hacer venir un helicóptero. Lo que pasó. Después de mi salida del QI, sacaban también a mi colega y lo ponían en otro bloque. Viendo que no hacía nada respeto a mi traslado, pusieron al colega en aislamiento otra vez pensando que yo iba a bloquear el patio. Pude ganar unos diez días y el 5  de noviembre de 1990, le robaba las llaves a un carcelero y subía en el techo con tres colegas para denunciar el aislamiento del otro colega. Una vez en el techo pedí la presencia del fiscal y el director regional, picaron al anzuelo. Los gendarmes rodearon la central y todo el mundo se puso a esperar a las autoridades tranquilamente. Vino un helicóptero y me fugaba otra vez dejando con la boca abierta  a los gendarmes y a los carceleros. No les cuento todo esto por el placer de la narración, simplemente estoy intentando explicar una de las razones por las cuales me guardan encerrado desde casi 28 años y desafortunadamente no ha terminado. Aterrizaba en España donde me detuvieron unas horas después. A penas me atrevo a contarles lo que era España hace veinte años. Además llegaba en helicóptero, un tipo de evasión que desconocían y más cerca de la ficción que de la realidad. España es una tierra de contraste pero también de guerreros donde la historia de las luchas carceleras siempre fue sangrienta y extremadamente represiva. Después de decenios de represión, hoy no queda nada. Cuando llegué, los prisioneros estaban organizándose para exigir que se aplicaran las leyes democráticas promulgadas algunos años luego de la muerte de Franco y después de diez años no se aplicaban todavía. A finales de los años 70 las revueltas eran casi cotidianas, los prisioneros reclamaban la amnistía para todos y se organizaban en torno a la coordinación de los prisioneros en lucha (COPEL). Ponían en práctica lo que Michel Foucault había intentado hacer algunos años antes, en Francia, con el grupo de información sobre las cárceles y el comité de acción de los prisioneros que iban a desembocar en los disturbios de 1974. Lo que permitió, por una parte una mejora de las condiciones de detención para la mayoría de detenidos y por otra parte los QHS (régimen de alta seguridad) para los demás. Algunos años más tarde iba a pasar lo mismo en España. Para acabar con la COPEL, el gobierno nombró a un joven político y legislador como director general de las cárceles: Carlos García Valdez que encontraremos en este relato veinte años más tarde. Elaboró las nuevas leyes penitenciarias las cuales, en teoría, tenían que borrar las viejas costumbres franquistas y paralelamente, inauguró un inmenso QHS en Herrera de la Mancha donde los prisioneros más combativos fueron literalmente exterminados.  
Cuando llegué a España hacía más de diez años que las leyes que debían democratizar el sistema penitenciario, esperaban por ser aplicadas y los carceleros habían guardado su mentalidad franquista. APRE, asociación de prisioneros en régimen especial acababa por crearse para reclamar la aplicación de las leyes. Todo el mundo iba armado con 2 hojas de cuchillo más valía que una. Nunca me gustaron las reivindicaciones colectivas pero los prisioneros del APRE eran también, y antes que cualquier cosa, candidatos a la fuga y rápidamente nos hicimos compañeros de pena. En un mundo en el que la administración imponía y fomentaba la violencia, los motines eran muy violentos. Aunque los fundadores del APRE estaban en contra de las violencias en contra de otros detenidos, muchos motines acabaron en ajuste de cuentas y en varias ocasiones, los cuerpos de los chivatos servían de moneda de cambio en las negociaciones para reivindicar derechos fundamentales. Rápidamente, todo se volvió absurdo y acabo por hacerle el juego a los sindicatos de carceleros que se oponían al cambio. Aunque condenando fuertemente esta violencia, me hundí en la misma espiral de violencia y de locura y menos de un año después de mi entrada, mataba a un hombre. Se dijeron y escribieron muchas cosas al respeto. La prensa subrayó, hasta la saciedad, que había asesinado a este hombre para evitar mi extradición a Francia. En España estaba inculpado por piratería aérea, y por todo lo que derivaba de mi detención: toma de rehenes, intento de asesinato sobre las fuerzas del orden, etc. Estas infracciones eran según la ley española más graves que haber asesinado a otro detenido. No maté a este hombre para rehuir de la extradición.     

De todas formas, había aceptado el pedido de extradicción por parte de Francia delante de la Audiencia Nacional por las dos fugas, lo había aceptado mientras primero me condenaban y cumplía con la condena en España. Me llevaron a Puerto I donde la administración acababa por juntar los prisioneros que consideraba más peligrosos. La cárcel ya era conocida por la violencia de los carceleros y la violencia entre prisioneros, el hecho de haber traído los detenidos supuestamente más peligrosos hizo de ella un polvorín a punto de estallar. Mi llegada en helicóptero no ayudó mucho y los carceleros me tenían manía, que además de someterme a cacheos cotidianos y humillantes, me impedían tener contacto con el exterior hasta por carta porque sólo me llegaban las cartas de otras cárceles, las otras desaparecían. Acabé por iniciar una pulseada con la administración diciendo que si continuaban con la persecución iba a matar a uno y les daba un ultimátum. Era joven y me encerré en mi propia trampa. Los colegas me dijeron que no iba a sobrevivir al asesinato de un matón, yo les dije que en Francia tampoco. Los regímenes de aislamiento como el Tarbes o la central de Clairvaux tienen una larga historia de muertes silenciosas. En el último momento tuve miedo y, asesiné a un chivato que varias veces había escapado de la muerte. Fue un acto de cobardía porque mis torturadores estaban al lado. No esperé años para arrepentirme, cada cuchillada que daba me hacía tomar conciencia que me estaba transformando en un verdugo, es decir en todo lo que odiaba. Es la primera vez que puedo explicar públicamente lo que pasó porque me juzgaron por defecto y no hubo instrucción. El 17 de julio de 1991, había matado a un hombre, algunos días después, en la misma cárcel y en el mismo bloque, un prisionero decapitó a otro durante un motín, y como poseído por una locura salvaje, enseñó la cabeza decapitada de su víctima a las cámaras. Se trataba de un drama personal pero APRE había lanzado una ofensiva y no transcurría un día sin que explotara una cárcel. La administración se aprovechó de lo que pasó para acusar al APRE de estos crímenes. El secretario general de la administración penitenciaria Antoni Asunción, el director general de las cárceles Ángel Granadas y el subdirector general de inspección habían elaborado un programa en contra de los prisioneros más reivindicativos. Se trataba de distribuir 30 detenidos en tres módulos especiales, tres bunkeres que se construían en Badajoz, Valladolid y Jaén. Esta última estaba todavía en construcción y querían inaugurarla el 23 de septiembre del mismo año. Estos tres módulos de aislamiento estaban construidos para que los detenidos no tuvieran contactos con los carceleros. Todas las puertas eran automáticas. A pesar de que el régimen previsto era muy duro todavía no se hablaba de un plan concebido para eliminar a los prisioneros que más molestaban. Los crímenes cometidos en Puerto I iban a justificar todas las exacciones que iban a hacerse durante dos décadas. La guardia civil vino a buscarme en el modulo de aislamiento de Ocaña donde apenas llegaba para llevarme a Badajoz donde me esperaban una decena de compañeros encerrados, desnudos, en su celda y privados del tiempo reglamentar de patio. Nos quitaron todas nuestras ropas y pertenencias para dejarnos en mono de trabajo. Tiramos los monos por la ventana. No aceptábamos! Y además de la política de eliminación planificada por los altos responsables de la administración penitenciaria, fue necesario contar con la malicia de sus sicarios que en este caso habían elegido las tallas más pequeñas para los más grandes y viceversa. Nos suprimieron los derechos fundamentales como el derecho a salir a caminar y los porrazos eran moneda corriente. El combate comienza y para mi dura seis años completamente aislado de la población penal. Evidentemente no pasé seis años sin salir al patio, las cosas fueron evolucionando poco a poco, y nos hizo falta luchar para esto. Luchamos para ganar el derecho a salir al patio quince minutos las manos esposadas en la espalda y luego los minutos se convierten en una hora, etc. Los matones de los módulos de aislamiento eran todas voluntarios y eran a menudo sancionados por malos tratos a los prisioneros y para que un carcelero fuese sancionado dentro de la España de hace veinte años era necesario que ellos hubieran pegado mucho a muchos detenidos. Nos encontrábamos dentro de los módulos de aislamiento automatizados y lúgubres con los más odiosos matones de prisiones sin ninguna protección legal y sin posibilidad de defendernos, ellos nos masacraban!!! Los únicos contactos que teníamos se daban cuando ellos registraban las celdas o cuando eramos conducidos a la enfermería para someternos a rayos X. Ellos querían ver si no escondíamos nada en el recto. Nos quitaban... los cepillos de dientes y los bolígrafos para que no pudiéramos usarlos como armas. Ellos eran rencorosos y cobardes. venían a buscarnos armados de escudos, porras y barras de hierro; protegidos con un chaleco anti cortes de cuchillo. No nos abrían la puerta sin antes, esposarnos a través de las rejas de seguridad. Todo estaba hecho y pensado para hacer sufrir y despersonalizar a los detenidos.
Debí esperar dieciséis años para ver mi rostro en un espejo que no fuera deformante para darme cuenta que me había vuelto viejo. Todo el mundo sabía lo que pasaba en los "bunkers" pero preferían mirar hacia otro lado. Dentro del QI de Sevilla, una visita inesperada de un juez  de aplicación de penas encuentra 9 detenidos esposados sobre camas de hierro, la totalidad de los internos del QI. Hacía tres o cuatro días que los tenían esposados. Esto no cambió nada! Cerraron el QI y fueron transferidos a una ciudad donde había un juez de aplicación de penas más complaciente. Es en 1999 que nos organizamos con el exterior. Durante 8 años yo me encontré  en esos bunkers y se construían por todos lados. Yo me encontraba en Soto del Real, salía de una huelga de hambre de treinta días  con otros dos compis.
En ocho años las cosas no habían cambiado mucho, pero nuevos detenidos llegaban. Decidí intentar organizarnos. Yo tenía el respeto de los detenidos en todos los bunkers porque hacía algunos años que yo luchaba contra este régimen. No me gustaba mantener mucho contacto con las asociaciones de apoyo a presos, pero todas habían escuchado hablar del "Francés" que seguía resistiendo y yo conocía a unos jóvenes anarquistas de Madrid.
A partir de allí, mi historia es la de muchos. Estoy sorprendido que a pesar de no haber leído nada malo  de cosas sobre el sujeto de la lucha que salieron de QI. No he leído nunca un análisis que permitiera comprender la complejidad de todo esto que pasó a partir  de los finales de 1999 y que reforzó los organismos más represivos. Antes de ir al grano creo necesario precisar que no soy anarquista. lo he dicho siempre y lo he reivindicado. Me gusta la solidaridad y la libertad y no me gusta el Estado porque él es corrupto. Si el Estado tuviera el sentido ético que pretende transmitir, yo sería, probablemente uno de sus más fervientes partisanos. En el verano de 1999, estaba harto de hacerme destrozar y de luchar solo, bajo el pretexto de rechazar todas las gestiones colectivas. Las innumerables huelgas de hambre que se hacían para reclamar un mínimo de derechos no servían a nadie. Decidí, entonces, aportar mi energía a una lucha colectiva. Para comprender esta historia es necesario explicar las realidades que, paralelamente a la mía, tomaban cuerpo en ese momento. En 1999 los últimos militantes de las "Células Comunistas Combatientes"fueron liberados en Bélgica. Lo que queda de la organización, es decir nada, propone la creación de una plataforma compuesta por todos los militantes de extrema izquierda encarcelados en las prisiones europeas. Asimismo, creo recordar que los militantes de Medio Oriente estaban afiliados. Las CCC propusieron por razones de medios que los "GRAPO"tomaran la cabeza de la organización y la logística de la plataforma que se publicó bajo el nombre de "Plataforma del 19 de julio de 1999". Los "GRAPO"eran una organización armada comunista que apareció en los 70 en España, unos dinosaurios que todavía hoy tiene militantes en prisión. A pesar de que en 1999 no quedaba casi nada de la organización eran los únicos capaces de reunir a los militantes europeos alrededor de esta idea. Los militantes de Acción Directa y los vascos de IK adhirieron a la Plataforma, entonces Francia estaba incluida. La idea había circulado dentro de los movimientos de izquierda extra parlamentarios y mientras que los revolucionarios soñaban con los nuevos frentes, el poder continuaba construyendo la Europa, especialmente "el espacio de libertad, seguridad y justicia" que pretendía unificar los criterios, de todos los Estados miembro, en materia de justicia y de represión de los bandoleros y del terrorismo. Si yo no era anarquista, menos aún comunista, y al final del veranos de 1999, el colectivo de prisioneros de FIES del QI de soto Real firmó muchos comunicados donde proponía un "Espacio de lucha" apolítico y no sectario. Los comunicados fueron enviados a quienes configuraban el contra poder. Transmitieron los conceptos de solidaridad más que ideológicos y a diferencia de la plataforma de 19 de julio, su capacidad de extenderse no necesitaba una estructura. Era difícil de controlar. Fue fácil extender su espacio de lucha. Al mismo tiempo que los comunicados llegaban a las asociaciones de apoyo a presos, un mensaje llegaba a todos los "bunkers"con la dirección de algunos anarquistas y en setiembre ya circulaba el rumor de que los prisioneros de los QI habían tomado la palabra. No voy a analizar una realidad que fue muy compleja, porque esto no es el objetivo de este texto, pero voy a dar algunas informaciones para que cualquier o cualquiera pueda llegar a sus propias conclusiones. El 29 de setiembre de 1999 se realizó en Madrid el Primer encuentro de responsables de policía de más de 60 países. El encuentro tenía como objetivo compartir las experiencias y crear una estrategia común en la lucha  contra la criminalidad y el terrorismo europeo. La reunión concluyó con la creación de una comisión intercomunitaria presidida por Juan Cotino, el entonces director general de la policía española. Durante este periodo la plataforma de 19 de julio intentaba organizarse y desde los QI, los prisioneros llamaban a la lucha. En España, el régimen FIES no es lo mismo para todos. Para los prisioneros que muestran "una evolución positiva", hay QI más cool que los que llaman de segundo grado (eran los mismos pero los torturaban menos). Hacía más de ocho años que padecía en el primer grado cuando la dirección de la cárcel de Soto del Real decidió que yo merecía una evolución. La dirección no ignoraba que yo había pedido a los colegas de los QI que se movilizaran. Fui trasladado y llegando a un bunker de Valencia encontré a Claudio Lavazza quien venía de beneficiarse, él también, del segundo grado. Ya hacía dos o tres meses que yo intentaba contactarlo para que el pueda implicarse dentro de la extensión del espacio de lucha. Claudio es un militante de izquierda desde el final de los años 70. Había tomado las armas contra el estado italiano. A principios de los ochenta tomó por asalto una prisión para liberar a uno de los miembros de su grupo. Se refugió en Francia donde el gobierno de Miterrand le propuso el asilo político bajo la condición de dejar las armas. Rechazó la propuesta y después de 16 años de fuga, fue detenido en España e inmediatamente puesto en modulo de aislamiento.
Venía del bunker de Jaen donde acaba de obtener el segundo grado y donde le habían, como a mi, levantado la limitación de la correspondencia que hasta entonces nos permitía el envío de solamente dos cartas por semana. Todas estas coincidencias no nos escaparon, pero teniéndolo en cuenta, nos pusimos a escribir más de cien cartas a todas las asociaciones y militantes de toda clase, bajo el ojo atontado de los matones que se preguntaban porque sus superiores nos dejaban escribir tantas cartas a las asociaciones. Había verdaderamente de que sorprenderse, había estado durante ocho años sometido a la limitación de mi correo. El 17 de febrero de 2000, se realizó en Madrid la "reunión de la comisión del forum internacional". Se trataba una vez más de preparar una estrategia europea contra la criminalidad organizada y el terrorismo. Fue presidida por Juan Cotino. Hacía mese que la lucha contra los módulos de aislamiento se había amplificado. Cuando la administración se dio cuenta que los prisioneros de estos módulos intentaban organizarse, la represión redobló y los massmedia retomaron las viejas historias de Puerto I. Por lo tanto no hizo nada para bloquear la extensión de las movilizaciones en el exterior. La prensa se contentaba en criminalizar nuestras reivindicaciones. El 25 de abril de 2000, un paquete bomba enviado al periodista Jesús María Zuloaga fue desactivado. El periodista había intentado desacreditar la lucha dentro de los módulos de aislamiento de un modo aún más difamatorio que los otros. El paquete fue reivindicado por un grupo que se hizo llamar "los anarquistas", nunca dudo de que lo eran. Si el señor Juan Cotino había montado una estrategia para instrumentalizar la lucha, hizo falta que la cambiara porque las cosas se le estaban yendo de las manos. No era fácil de admitir que se trataba de nuevos grupos que no controlaban. Tuvieron que cambiar de estrategia. Vaciaron el bunker de la prisión de Huelva, y el 29 de junio nos trasladaron a Claudio y a mi allí. Yo estuve allí encerrado durante seis años sin salir. Los paquetes se sucedían y eran prácticamente inofensivos, y no estaban hechos para explotar. Decenas fueron enviados o puestos en edificios donde nadie podía ser herido. Solo fue algunos años después cuando hubo una victima: un perro. Probablemente por un error de la brigada de explosivos españoles que en lugar de utilizar el robot habitual enviaron al animal. En diez años de lucha armada los anarquistas han matado a un perro en la guerra declarada al Estado. Es una realidad que nadie puede negar, por lo demás es como para muchas cosas una ilusión. En el otoño de 2000, Claudio y yo no podíamos creernos la cantidad de paquete bomba de toda clase que no contenían ninguna sustancia explosiva. Esta historia contenía varios aspectos surrealistas que no acaban de sorprenderme. El 8 de noviembre de 2000, detienen a un joven anarquista que me había visitado y que más tarde condenaran sabiendo que el era inocente. Juan Cotino dio una conferencia de prensa para anunciar que la policía había desarticulado una célula anarco terrorista dirigida desde la prisión por Claudio y yo. Nos encontrábamos en un modulo de aislamiento especialmente preparado para nosotros bajo estrecha vigilancia, acusándonos de dirigir redes terroristas, es alucinante!!! El diez de noviembre, dos días después de la detención de quien me visitaba, los jefes históricos de GRAPO eran detenidos en París. Acababan de transformarse en el secretariado general del "socorro rojo" que era la continuidad de la proposición de los belgas. Fui inculpado por una serie de atentados, la acusación terminó en una absolución y nos convirtieron en testigos de un juicio que no tenía ningún sentido. Algunas semanas más tarde, el 4 de diciembre, Juan Cotino se encontraba en París donde se estaba celebrando una reunión de europol. El representaba la delegación española e insistió para que la conferencia de europol en materia antiterrorista se realizará en Madrid. La conferencia se desarrolló entre el 29 enero y 2 de febrero de 2001 en un edificio de ultraseguridad de Canillas. Durante la conferencia, Juan Cotino anunció la creación de una comisión de investigación constituida por España, Italia y Grecia, y Portugal para luchar contra el terrorismo anarquista que se extendía en Europa. El perro no había muerto todavía cuando el director general de la policía española veía ya hordas de anarquistas marchando sobre el sur de Europa. En medio de la tragedia no podía abstraerme del toque humorístico. De todas maneras, fue completamente surrealista que una lucha que reclamaba la aplicación de la ley y demandaba la implicación de las instituciones haya podido ser instrumentalizada como una lucha anarquista. Francia evidentemente quedó al margen de esta historia y pasó a las cosas más serias para firmar el "documento Madrid" que ponía en marcha "el espacio de libertad, seguridad y justicia" es decir un espacio jurídico común en todos los espacios miembros. A partir de este momento la existencia de los módulos y de una lucha desaparecían de los periódicos para circunscribirse a los medias alternativos. En esta época, algunos hablaron de montaje policial y mediático pero nunca pude leer un análisis al respeto que fuera serio. Aunque con los años las informaciones se han vuelto menos accesibles, todavía están al alcance de cualquier internauta y sobre todo están en los archivos de las asociaciones y grupos que participaron de este espacio de lucha y en los que están todavía activos. Continuaba aportando mi energía. Se trataba de no perder lo que había resultado positivo en la denuncia de un régimen inhumano. Tampoco tenía elección porque seguía sufriendolo. A principios del verano del 2003, recibía la visita de un abogado que unos amigos recién llegados desde Francia habían contactado. Según ellos, uno de los mejores de España. Habían elegido al viejo amigo y colaborador de Carlos García Valdez, el político que 20 años antes había conseguido acabar con la lucha de la COPEL. Y no solo esto, Carlos García Valdez había sido llamado por el gobierno de Aznar a formar parte de la elaboración del "libro blanco" de la mini reforma del código penal que pedía que las condenas por terrorismo sean cumplidas enteras y que subía el máximo legal a 40 años de prisión. También había posibilidades de salida para los arrepentidos. No soy un militante y aun menos un terrorista pero según el abogado la mini reforma iba a ayudar. No me escondió que había pensado la estrategia para sacarme de allí cenando con un alto responsable de la administración penitenciaria. Me decía que nadie quería pervertir mis ideas pero necesitaba la garantía escrita de mi arrepentimiento. Era algo difícil porque no soy un militante y no tengo porque arrepentirme de mis principios que nada tienen que ver con ideas políticas, ni terroristas. La estrategia era la siguiente: antes de todo, tenía que casarme con una colega delante de la iglesia. De forma paralela tenía que enviar varios escritos a las autoridades afirmando que había cambiado y que me arrepentía de mi comportamiento violento. Sólo podía arrepentirme del asesinato que había cometido a mi llegada en España y no tenía intención de arrepentirme de cosas que no había cometido, aun más cuando en los módulos de aislamiento seguían con las torturas y los malos tratos. Enviaba los escritos a unos abogados de confianza cerca de la militancia y rompí con lo que empezaba a parecerse a una negociación. Después de esta ruptura, todo mi alrededor, fue sistemáticamente destruido. en marzo de 2006 salí por fin del aislamiento. Hacía más de quince años que que había estado aislado en una cárcel extranjera. Todo había cambiado. La detención ya no era lo mismo, no había más nadie salvo presos sumisos e interesados solamente por la droga. hacía más de dos años que habían cambiado en la gestión de las cárceles. El nuevo gobierno puso a la cabeza de la administración un hombre sensibilizado con la problemática carcelaria y se encargó de reformar las cárceles. Mi salida del modulo de aislamiento fue todo un acontecimiento: es evidente que después de 15 años de aislamiento y malos tratos necesitaba un seguimiento psicológico y un programa de actividad para la resocialización. No creo que exista un programa terapéutico para un tipo que pasó 15 años en el aislamiento, decidía entonces ocuparme yo de esto montando mis propias actividades. Nadie creía en eso pero finalmente monté unos cursos de yoga y tai chi para presos y presas. Las reivindicaciones al margen de la ley  y había dejado la idea de evasión para poder reintegrarme. El mundo había cambiado y había decidido salir lo antes posible para poder construir lo que me quedaba de vida. Había hecho mi primer pedido para volver a Francia dentro de los acuerdos de Strasbourg en febrero de 1996; cansado de esperar había anulado el pedido al final del año 2003 para presentarlo algunos meses más tarde pero Francia no parecía desear mi regreso. Los años pasaron y las fugas de Lannemezan fueron prescritas. Me quedaba una euro-orden de la Fiscalía de Limoges para lo que me quedaba de condena cuando me escapé. Esta orden de arresto dice: "la condena prescribirá el 5 de noviembre del 2010". No tenía mucha confianza en las instituciones francesas. Habían dejado que me pudriera en los módulos de aislamiento españoles durante más de quince años sin que el consulado respondiera ni una vez a mis demandas de ayuda pero no tenía más alternativa. En septiembre de 2010, el despacho de ayuda jurídica internacional francés contestaba por fin a mi demanda. Recibí una carta que me decía que iban a estudiar mi pedido de traslado y que darían una respuesta a principios del 2011. No decían que me iban a trasladar sólo que tomarían una decisión. Esto duraba desde 1996, estaba harto!! Pedí una libertad condicional. Me dijeron los españoles que debían pasarme a las autoridades francesas por lo de la euro-orden. Como hablaba de esta prescripción el 5 de noviembre del 2010, tampoco me preocupa tanto. Llegué  a Francia el 14 de enero de 2011. El viaje hasta San Sebastian transcurrió con normalidad. Me quedé dos horas en las cárcel de la ciudad y se encargaron de mi la UCI, como el GIPN francés. Habían bloqueado el trafico y un helicóptero volaba encima del convoy. Supe que las cosas iban mal. Había viajado sin seguridad bajo el control de la administración penitenciaria hasta San Sebastian y después de haber firmado mi libertad condicional y haber caído en el poder de la policía las cosas cambiaron. Una vez llegados a Hendaya se encargaron de mi unos encapuchados. Me presentaron a un fiscal y me pusieron unas gafas especiales y empezamos el traslado. No sabía donde íbamos, no hablaban, solo querían saber si en España en las cárceles la gente tenía móvil y esto no me tranquilizó. No estábamos en el cine, pensaban de verdad que me quería escapar y lo que es más grave aún pensaban que tenía los medios para hacerlo. Esto me confirmó que las informaciones que habían dado los servicios de policía no eran muy fiables. En Mont de Marsan, el director me esperaba para renovarme un estatuto DPS viejo de medio siglo y me puso en aislamiento por un asesinato cometido en otro país hacía veinte años. A la dirección de la cárcel tampoco le gustaba la situación porque pensaban como yo que podía encontrarme en detención preventiva. Avisó el fiscal que estudiaba mi dossier cuando una mañana a las mañana, vinieron otra vez los encapuchados a llevarme a una destinación desconocida. Cuando supe que me llevaban a Clairvaux, comprendí que esto iba para largo. Me trasladaban a un matadero. Allí la dirección habló con la justicia y el tribunal de Troyes dijo que me faltaban por cumplir once años y cinco meses. Para esto, buscó viejas jurisprudencias de más de veinte años y no tomó en cuenta las nuevas leyes votadas para fusionar las condenas de diferentes países miembros. Mis abogados me aconsejan no mediatizar mi caso si quiero tener esperanzas para salir. Yo no viví de esperanzas, sobreviví luchando y siempre intenté luchar en contra de la injusticia, pero está claro que la administración de la justicia no quiere dejarme salir incluso después de 28 años de detención. Si pudiera volver atrás en el tiempo, aceptaría mi condena porque habría asumido mis errores pero hoy no puedo aceptar una condena que se me dio por unos delitos en 1983 y juzgados hace más de un cuarto de siglo cuando en 28 años de cárcel no cuento los asesinos y los pedófilios que han sido liberados. Para estos últimos, más de uno reincidió, de nuevo en la cárcel y liberados otra vez. Es como si la sociedad lo tiene más fácil con los pedófilios como con los ladrones de banco. Creo que pagué lo que hice y lo que no hice. En mi juventud, un fiscal pidió 10 años y me condenaron a 18. Muchos consideraron la condena como condena de eliminación. Dentro de cinco meses, hará 28 años que estoy preso y sufriendo los sistemas de detención más inhumanos que existen en Europa. Tengo 48 años y no tuve la posibilidad de vivir ni un poco, toda mi vida fue sufrimiento. Pude preservarme del odio que crean los regímenes de detención inhumanos y hoy me dicen que tengo que cumplir con una condena de más de 10 años por robos miserables cometidos hace 28 años mientras evasiones violentas cometidas después ya han prescrito. No acepto una condena que ya no tiene sentido y por esta razón voy a luchar con todas mis fuerzas y si la desesperanza me empuja a cometer lo irreparable pues será la conciencia de los jueces y demás hombres de leyes quienes definirán las responsabilidades de cada uno.
Para terminar explico quien era Catherine Charles. Era la madre de uno de los presos franceses más odiado por la administración penitenciaria. Pero era sobre todo más que esto. Era una rebelde quien en su juventud había conocido la cárcel y que se hizo la portavoz de los presos. Creó la asociación ARPI que es como "los círculos de amigos y familiares de prisioneros" que se intentaron montar en España. Es decir una asociación de apoyo a presos. Espero que continúe porque la necesitamos.
Sin más, esperando no haber aburrido al lector, terminó deseando a cada uno y a cada una mucha fuerza y mucha determinación.
      
Gilbert Ghislain.